La recaudación tributaria de las comunidades autónomas creció un 16,5% en 2025, en contraste con el 10% registrado por los ingresos del Estado. Este aumento se atribuye en gran parte al IRPF, donde algunas regiones no han ajustado el impuesto a la inflación, lo que ha generado un impacto significativo en los contribuyentes.
Por ejemplo, un residente en Asturias podría pagar hasta 100.000 euros más por una herencia de 800.000 euros en comparación con regiones como Baleares o Andalucía. Las diferencias también son notables en donaciones, donde en Extremadura los donatarios podrían abonar hasta 200.000 euros más que en otras comunidades.
Este contexto se agrava con la reciente decisión de algunas comunidades de eximir de tributar donaciones de bajo importe, sin importar el grado de parentesco. La Administración Central y el Ministerio de Hacienda han criticado estas medidas, argumentando que fomentan la competencia desleal y podrían llevar a los contribuyentes a trasladarse en busca de ventajas fiscales.