La falta de adaptación del IRPF a la inflación ha generado un impacto económico significativo, costando a los contribuyentes entre 250 y 2.163 euros anuales. Este fenómeno, conocido como progresividad en frío, afecta principalmente a aquellos que no ven actualizados sus mínimos personales y familiares en el impuesto. Según un informe del Consejo General de Economistas, el impacto de esta no deflactación se ha vuelto un tema polémico a medida que se aproxima una nueva campaña de la declaración de la Renta.
El informe detalla que, por ejemplo, un ciudadano con ingresos de 25.000 euros paga, al menos, 250 euros adicionales al año debido a esta situación. Para aquellos que ganan 30.000 euros, el incremento puede llegar hasta 352 euros, mientras que quienes tienen 45.000 euros pueden ver un aumento de hasta 533 euros. En el caso de rentas de 70.000 euros, el extra puede alcanzar los 769 euros.
Los economistas también indican que el mayor impacto se observa en contribuyentes con rentas de 400.000 euros, que pueden enfrentar un costo adicional de hasta 2.163 euros. A pesar de que algunas comunidades autónomas han implementado ajustes de deflactación, no ha sido un proceso constante, lo que ha generado desigualdades fiscales y confusión entre los ciudadanos sobre sus derechos tributarios.