El precio del petróleo ha experimentado un aumento significativo, cerrando el mercado de futuros de Londres con una subida del 3,8% y alcanzando más del 6% poco después, situándose en 109 dólares por barril. Este incremento se produce en el contexto de la escalada del conflicto en Irán, donde el bombardeo de la planta de gas de Pars Sur ha generado repercusiones en el mercado energético.
Las tensiones han llevado a Irán a amenazar con represalias contra las instalaciones energéticas de los países del Golfo, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, Catar y Arabia Saudí. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado que no intervendrá en el estrecho de Ormuz para garantizar la seguridad de los buques si sus aliados de la OTAN no lo hacen.
El gas TTF también ha incrementado su precio, subiendo un 5,9% hasta alcanzar 54,6 euros por megavatio/hora, casi el doble que hace tres semanas. Esta situación refleja la creciente desconfianza de los mercados sobre la duración del conflicto y sus posibles efectos en la infraestructura energética de la región.