El conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha llevado a un aumento significativo en los precios de los combustibles en España, con incrementos que oscilan entre el 25% y el 30%. Este incremento ha resultado en un aumento de la recaudación fiscal, ya que aproximadamente el 40% del coste de cada litro de gasolina corresponde a impuestos.
Según estimaciones, el primer mes de la guerra ha generado alrededor de 100 millones de euros adicionales para las arcas de Hacienda, aunque esta cifra es considerada pequeña en comparación con el presupuesto estatal de 386.000 millones de euros. Sin embargo, esta situación podría tener efectos negativos en la economía, ya que los consumidores podrían reducir su gasto en otras áreas debido al aumento en los precios del combustible.
El Gobierno tiene cierto margen para actuar, aunque las medidas podrían ser limitadas debido a la incertidumbre sobre la duración del conflicto. A diferencia de lo que ocurrió con la guerra en Ucrania, no hay claridad sobre la duración de esta situación. Además, es importante señalar que España cuenta con impuestos sobre el carburante más bajos en comparación con otros países europeos, como Italia.