El mercado de vehículos de continuación en el ámbito de las inversiones ha comenzado a generar un intenso debate entre profesionales del sector. Este crecimiento no solo plantea oportunidades, sino también desafíos significativos para asegurar una valoración equitativa y la alineación de intereses entre los diferentes actores implicados.
Los vehículos de continuación han evolucionado, dejando de ser considerados únicamente como una herramienta para necesidades específicas de liquidez. Actualmente, estos instrumentos han encontrado un rol importante en la formación de carteras de mercados privados. En este contexto, los fondos liderados por gestores (GP-led) están emergiendo como el segmento de más rápido crecimiento, aunque también presentan complejidades que deben ser abordadas con atención.
Alberto Guillén, quien dirige el área de Inversiones Alternativas en Renta 4 Banco, sostiene que la eficacia de estos vehículos depende de la existencia de una justificación sólida para mantener el activo dentro de la cartera. Según él, es crucial evaluar si el gestor actual sigue siendo el más capacitado para maximizar el valor en la próxima etapa de la compañía. Si la respuesta es positiva, estas estructuras podrían representar una alternativa más eficiente en comparación con la venta a otro fondo.
Por su parte, Rocío Heres Fernández-Ladreda, socia en AltamarCAM Partners, introduce un segundo criterio a considerar: la disponibilidad de otras opciones de salida para la compañía. En ciertos casos, el uso de un vehículo de continuación puede indicar que el activo tiene la capacidad de seguir generando valor; en otros, puede reflejar un entorno de mercado poco favorable para la desinversión.
“La operación puede resultar lógica si cuenta con un plan de negocio robusto, una tesis clara de creación de valor y una compañía con potencial de crecimiento”, afirma Heres Fernández-Ladreda. Sin embargo, advierte que el análisis debe ser riguroso, especialmente cuando el mismo gestor permanece al mando del activo, dado que esto puede influir en la toma de decisiones.
Un punto crítico en esta discusión es la valoración del activo, donde surge un potencial conflicto de interés. Úrsula García, socia de finReg360, enfatiza que cuando el mismo gestor participa en ambas partes de la operación, se presenta un conflicto evidente. Por ello, la valoración del activo y el plan de negocio futuro se convierten en aspectos fundamentales para determinar si la operación está realmente alineada con los intereses de los inversores.
Sergio Míguez, cofundador y Lead Director de Alternative Ratings, coincide en que este conflicto es estructural y debe ser considerado cuidadosamente en cada transacción. Las dinámicas del mercado secundario reflejan la necesidad de establecer criterios claros y transparentes que garanticen la protección de los intereses de los inversores en un entorno en evolución.
Contexto: La popularidad de los vehículos de continuación ha crecido en los últimos años, impulsada por un entorno económico cambiante y la búsqueda de alternativas de inversión más flexibles. Este tipo de vehículos se ha vuelto esencial para los gestores de fondos que buscan maximizar el valor de sus carteras, especialmente en mercados donde las condiciones de financiación son inciertas. La regulación y supervisión de estas prácticas son cruciales para asegurar la transparencia y la equidad en el sector de las inversiones en España.