El Parlamento de Bélgica ha decidido implementar un nuevo impuesto sobre las ganancias de capital, marcando un cambio significativo en su política fiscal. Esta normativa, que entra en vigor el 1 de enero de 2026, será aplicable a beneficios obtenidos de la compraventa de acciones, bonos, criptoactivos y oro, poniendo fin a la situación de Bélgica como uno de los pocos Estados de la UE sin este gravamen.
La medida fue aprobada en una sesión que se prolongó hasta las 3:00 horas de la mañana de este viernes, tras intensas discusiones entre los cinco partidos que conforman la coalición gubernamental. El impuesto se aplicará a una tasa general del 10%, aunque las primeras ganancias de hasta 10.000 euros estarán exentas, cifra que podría elevarse a 15.000 euros si no se han realizado ventas anteriores en los últimos cinco años.
Además, se establecerá un sistema progresivo para quienes posean más del 20% de una empresa, permitiendo ganancias exentas de hasta 1 millón de euros en cinco años, con un incremento gradual del tipo impositivo desde el 1,25% hasta el 10% para beneficios superiores a 10 millones de euros.