El Parlamento de Bélgica ha ratificado un nuevo impuesto sobre ganancias de capital en una decisión que se tomó en la madrugada del 3 de abril de 2026. Esta medida busca poner fin a la situación del país como uno de los pocos Estados miembros de la UE que no aplicaba este gravamen, afectando a las transacciones de acciones, bonos, criptoactivos y oro.
El impuesto se implementará a partir del 1 de enero de 2026, con una tasa general del 10% sobre las ganancias, aunque los primeros 10.000 euros de beneficios estarán exentos, y esta cifra podría incrementarse a 15.000 euros si no se han realizado otras ventas en cinco años. Además, se establece un régimen progresivo para quienes tengan una participación significativa en una sociedad.
La aprobación se dio tras cinco horas de debate, donde se evidenció la tensión entre los miembros de la coalición Arizona, que incluye a cinco partidos políticos. Este gravamen es una de las iniciativas clave del gobierno liderado por Bart De Wever, que busca reforzar la fiscalidad en el ámbito financiero.