Los ministros de Economía de España, Alemania, Italia, Austria y Portugal han solicitado a la Comisión Europea la implementación de un nuevo impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las compañías energéticas. Esta propuesta se enmarca en su objetivo de mitigar el efecto del conflicto en Irán sobre los consumidores y contribuyentes europeos.
En una carta dirigida al Comisario de Clima, Wopke Hoekstra, instan a Bruselas a estudiar la creación de un "instrumento de solidaridad temporal". Este mecanismo permitiría que las empresas del sector energético contribuyan con una parte de sus ganancias excepcionales para aliviar la carga económica que enfrenta la población.
Los responsables económicos argumentan que aquellos que se benefician de la crisis deben colaborar para evitar que el peso recaiga exclusivamente sobre los ciudadanos. Además, proponen que se considere la posibilidad de gravar las ganancias obtenidas en el extranjero por las multinacionales petroleras.