China controla actualmente el 74% de la energía renovable mundial, pero su autosuficiencia en tecnología es cuestionable. A pesar de su dominio en el procesamiento de minerales críticos, el país asiático enfrenta una dependencia significativa de tecnologías y componentes extranjeros, según un informe de la Universidad de Tsinghua.
La reciente decisión del gobierno de Luxemburgo de bloquear la adquisición de Circuit Foil por parte de la empresa china Defu Technology, valorada en 204 millones de dólares, destaca esta vulnerabilidad. A pesar de un superávit comercial récord, China importó el año pasado 1.300 millones de dólares en láminas de cobre avanzadas, esenciales para el funcionamiento de sus vehículos eléctricos.
En el ámbito de la energía eólica, las cifras son igualmente preocupantes: la industria china depende de importaciones para el 60% de los rodamientos de rotores, el 70% de los módulos de transistores y el 100% de los módulos lógicos que supervisan las turbinas. Estas carencias han llevado al presidente Xi Jinping a instar a los fabricantes locales a mejorar su autonomía tecnológica.