El conflicto en Oriente Medio está generando preocupaciones sobre el suministro global de fertilizantes y aluminio, lo que podría resultar en un aumento significativo en los precios de los alimentos. Con un 30% del suministro mundial de fertilizantes dependiendo de la región, la situación es crítica. El Estrecho de Ormuz ha sido cerrado por Irán, que ha amenazado con bombardear cualquier buque que intente transitar por la zona, lo que agrava el problema.
En España, aunque solo un 5% del petróleo y un 2% del gas natural pasan por este estrecho, el incremento generalizado en los precios de las materias primas podría tener un efecto dominó en la economía local. Aunque la dependencia de España de estas importaciones es limitada, el encarecimiento de los insumos podría complicar la reducción de la inflación y la política monetaria en Europa.
Los economistas señalan que, a corto plazo, el impacto en la economía española será limitado, según fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica. Sin embargo, el bloque del comercio en la región podría afectar aún más a economías con alta dependencia de los productos del Golfo Pérsico, como China e India.