Ocho países de la OPEP+, entre ellos Arabia Saudí y Rusia, han decidido incrementar la producción de petróleo en 206.000 barriles diarios a partir de mayo, marcando así el segundo mes consecutivo de aumento. Este movimiento es parte de un intento por mostrar su compromiso con el mercado energético en un contexto de crisis, aunque no aborda la problemática del suministro, afectado por el cierre del estrecho de Ormuz.
La reciente guerra ha dificultado el cumplimiento de las metas de producción previamente acordadas, lo que ha llevado a los miembros de la OPEP+ a centrar su atención en los retos de abastecimiento en lugar de simplemente aumentar la producción. En un comunicado, el grupo advirtió sobre las repercusiones de los ataques recientes a infraestructuras energéticas, subrayando que la recuperación de la capacidad total será un proceso complejo y costoso.
La situación actual presenta un desafío significativo, ya que el cierre del estrecho afecta al 20% de la producción mundial, que equivale a entre 12 y 15 millones de barriles diarios. Esta inyección adicional de producción, aunque necesaria, es considerada insuficiente para mitigar las tensiones en el mercado, ya que proviene mayoritariamente de países con dificultades para distribuir su producción.