Con casi el 37% de las reservas de gas de la Unión Europea, España se posiciona como la principal reserva energética del continente en un contexto de crisis internacional. Las tensiones en Oriente Medio y el aumento de precios en materias primas han llevado a este país, que históricamente ha dependido de la importación de energía, a convertirse en un referente en almacenamiento y regasificación de gas.
Según datos de la Asociación Española del Gas (Sedigás), el 67,47% de la capacidad de almacenamiento de gas en España está ocupada, superando la media europea que no alcanza el 37%. Esta situación refleja años de diversificación en las fuentes de suministro, permitiendo una mayor resiliencia ante choques externos, como el conflicto en Ormuz.
El presidente de Sedigás, Joan Batalla, destacó la reducción de la dependencia del gas proveniente del Golfo Pérsico, que representó menos del 2% del suministro total en 2025. Argelia, con un 35% de las importaciones, se mantiene como el principal proveedor, seguido por Estados Unidos con un 30% y Rusia con un 11%.