Desde el inicio de la guerra de Irán, el precio de los fertilizantes en la Unión Europea ha experimentado un aumento del 40%, alcanzando niveles 70% por encima de la media del año 2024. Este incremento se produce en un contexto de caída del 15% en la producción de fertilizantes dentro de la UE, lo que agrava la dependencia de importaciones, especialmente de fosfatos y potasa.
La Comisión Europea ha implementado un plan de choque para apoyar al sector agrícola, que incluye medidas para mejorar la liquidez y el uso eficiente de fertilizantes. A pesar de esto, no se ha especificado la cantidad de financiación adicional que se movilizará. La organización Copa-Cogeca ha criticado la respuesta de Bruselas, advirtiendo que esta crisis podría derivar en inflación alimentaria para los consumidores europeos.
Además, el coste de los fertilizantes, que representa entre el 7% y el 8% de los costes de producción, se ha visto incrementado en un 35% debido a la crisis, afectando el precio del trigo y del café en los mercados financieros. Se estima que el 35% de las exportaciones mundiales de fertilizantes nitrogenados provienen del Golfo, lo que añade presión sobre el sector agroalimentario de la UE y la seguridad alimentaria global.