El aumento del precio del petróleo ha alcanzado un 50% desde el inicio del conflicto en Irán, afectando gravemente la producción agrícola. Este encarecimiento, junto con la escalada de precios de los fertilizantes y los plásticos, está repercutiendo en los costes finales que los consumidores deben asumir por frutas y verduras.
Desde el comienzo de la guerra en Irán, el precio de la urea, uno de los fertilizantes más utilizados, ha aumentado un 57%. Este encarecimiento es resultado del bloqueo de Ormuz, que ha limitado el 25% de la exportación mundial de fertilizantes, exacerbando la situación en el campo y elevando los precios en el mercado.
Además, la crisis energética ha interrumpido el suministro de gas GNL, lo que ha llevado a una caída en la producción de otros exportadores. Este escenario afecta desde la siembra hasta la distribución, incrementando los costes en todas las fases del proceso agrícola. La situación sigue tensionando la cadena de producción alimentaria en España.