China ha lanzado un programa piloto para potenciar el uso industrial del hidrógeno verde, en un contexto marcado por la guerra en Oriente Próximo y la vulnerabilidad del suministro energético global. Este anuncio se produce mientras el Ministerio de Industria y Tecnología establece objetivos específicos para incorporar el hidrógeno en el transporte público y en la industria.
La empresa Carbonology, una startup de Shanghái, ha desarrollado un proceso innovador que convierte dióxido de carbono y agua en combustibles sintéticos a precios competitivos, utilizando energía solar y eólica. Este avance podría cambiar el panorama del petróleo sintético, tradicionalmente criticado por su alto coste de producción.
El año pasado, China representó más de un tercio de la inversión mundial en energía verde, que ascendió a 2,3 billones de dólares. Este esfuerzo refleja la ambición del país por diversificar sus fuentes energéticas y reducir su dependencia de combustibles fósiles, de los cuales más del 70% se importa, con una parte significativa pasando por el Estrecho de Ormuz.