El reto demográfico en España sigue siendo un tema crítico en 2026, a pesar de los esfuerzos realizados tras la Revuelta de la España vaciada, que movilizó a cientos de miles de personas en Madrid hace siete años. Las organizaciones que representan a las empresas rurales, como la Asociación Nacional de Autónomos y Emprendedores de la España Vaciada (ANAEVV), han señalado que las promesas políticas han ido mermando, dejando a muchas pequeñas empresas y autónomos en situaciones difíciles.
En áreas con menos de 12 habitantes por kilómetro cuadrado, las empresas enfrentan limitaciones tanto en la demanda local como en la infraestructura básica. Según César López Caparrós, presidente de ANAEVV, la complejidad de los trámites administrativos impide a muchos autónomos acceder a ayudas públicas, fondos europeos o microcréditos que son fundamentales para el crecimiento de sus proyectos.
La asociación ha planteado reivindicaciones específicas que buscan aumentar en un 30% la creación de nuevas empresas en las zonas más despobladas y fomentar la digitalización de al menos la mitad de las pymes rurales. Además, piden garantizar la llegada de servicios esenciales en menos de 30 minutos y la implementación de una fiscalidad diferenciada para estos municipios. Las demandas continúan siendo un eco de las necesidades no atendidas en el ámbito rural.