El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, ha presentado un paquete de ayudas por valor de 400 millones de euros para mitigar el impacto del conflicto en Oriente Medio en la economía regional. Este plan incluye más de 40 medidas, que abarcan ayudas directas, exenciones fiscales y líneas de financiación, dirigidas especialmente a las pymes y autónomos, que representan el 99,8% del tejido empresarial catalán.
Las pequeñas empresas han visto un aumento en sus costes operativos entre un 15% y un 30% debido a la subida de precios de la energía y las materias primas. Se estima que las nuevas medidas podrían proteger más de 100.000 puestos de trabajo, muchos de ellos en negocios con uno o dos empleados. El paquete prioriza sectores como el transporte, la agricultura y la pesca, donde la mayoría de las empresas son autónomos.
Además, se ofrecerán ayudas para garantizar el acceso a alimentos básicos y suministros energéticos a las familias, considerando que el gasto energético ha aumentado un 20% en comparación con el año anterior. Las ayudas estarán condicionadas a la conservación del empleo, evitando despidos y cierres de negocios, y se incluye la posibilidad de exenciones fiscales temporales para asegurar la liquidez de estos sectores.