El sistema de protección ha mostrado un crecimiento del 5,85% en el último año, rompiendo con la tendencia anterior. Este aumento ha llevado a que se establezcan más centros, mientras que la cantidad de hogares ha disminuido. Además, se ha implementado un modelo de emancipación a los 18 años, donde las ayudas son casi completamente externalizadas.
Este cambio en el sistema implica un enfoque diferente en la atención y el apoyo a los jóvenes, lo que podría tener un impacto significativo en su desarrollo y autonomía futura. Las políticas actuales están centradas en la creación de infraestructuras que faciliten la integración y el bienestar de los jóvenes en situación de protección.