El impacto económico de las bases militares de EE.UU. en España se remonta a los pactos de Madrid en 1953, donde Francisco Franco y Dwight D. Eisenhower intercambiaron soberanía militar por apoyo financiero. Este acuerdo no solo fortaleció el régimen franquista, sino que también impulsó el Plan de Estabilización de 1959, que transformó la política económica española. A raíz de un telegrama del director del Departamento de Cooperación Internacional en Washington, John Hollister, se desencadenó una crisis de gobierno que marcó el final de una era económica anterior.
La influencia estadounidense en España aumentó, sustituyendo la tutela de las potencias europeas. Este cambio se produjo en un contexto más amplio de la Guerra Fría, donde EE.UU. utilizó su presencia militar en Europa para asegurar democracias y reconstruir economías devastadas por la guerra. A lo largo de los años, la dependencia del petróleo de la OPEP y la creciente desconfianza hacia el régimen llevaron a Franco a rechazar el uso de las bases por parte de Richard Nixon y Henry Kissinger en 1973.
Así, el papel de las bases militares se entrelaza con la evolución económica y política de España, reflejando un periodo de cambio significativo en la historia del país y su relación con Estados Unidos.