El inicio de 2026 ha traído consigo una clara desaceleración en la economía española, con un crecimiento del PIB previsto entre el 0,2% y 0,7% en el primer trimestre. Según el Banco de España, esta tendencia se debe a factores como el encarecimiento de la energía y la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Próximo. En 2025, el PIB había registrado un avance del 0,8% en el último trimestre.
A pesar de que las cifras de afiliación a la Seguridad Social se mantienen en niveles récord, el empleo está creciendo a un ritmo más lento. La producción industrial y la facturación empresarial ya mostraban signos de debilidad antes del estallido de la guerra en Irán. Desde la AIReF, el modelo MIPred ha ajustado su estimación de crecimiento, reduciéndola desde el 0,7% hasta el 0,23%.
Para el año 2026, el Banco de España prevé un crecimiento anual del 2,3%, inferior al 2,8%% registrado en 2025, lo que indica una significativa desaceleración en la expansión de la economía. Estas proyecciones reflejan un comienzo de año marcado por la vulnerabilidad ante retos tanto internos como externos.