La reciente filtración de vídeos captados por las gafas inteligentes Ray-Ban Meta ha llevado a la investigación de un posible mal manejo de datos, que podrían haber sido enviados a Kenia sin el debido control. Este suceso ha resultado en el despido de 1.108 empleados de la empresa Sama, que operaba en Nairobi.
Los trabajadores de Sama desempeñaban un papel crucial en la preparación y revisión de los datos utilizados para entrenar sistemas de inteligencia artificial, una labor que a menudo pasa desapercibida. Uno de los despedidos, bajo el seudónimo de Kamau, expresó su frustración en LinkedIn, destacando la ironía de perder su empleo tras un contrato millonario entre Meta y su empresa.
Las gafas, que permiten grabar vídeos y realizar otras funciones gracias a su tecnología incorporada, han suscitado preocupaciones sobre la privacidad de los datos capturados en situaciones cotidianas. Esta situación resalta la falta de atención a las condiciones laborales de quienes trabajan en la sombra de la inteligencia artificial.