La economía de España ha mostrado un crecimiento inesperado, con un aumento del 2,7% en los dos primeros trimestres del año, según Raúl Mínguez, director del Servicio de Estudios de la Cámara de España. Esta mejora en la previsión de crecimiento se produce en un contexto de presiones internacionales, destacando el desempeño superior al de otras economías europeas.
A pesar de los datos macroeconómicos positivos, muchos ciudadanos no sienten el impacto de este crecimiento. Mínguez señala que, aunque el PIB ha crecido un 12% desde la pandemia, el crecimiento por ocupado ha aumentado solo ligeramente. La inflación, en particular, ha afectado negativamente la renta real y la capacidad adquisitiva de los hogares españoles, especialmente aquellos con ingresos más bajos que destinan una mayor parte de su renta a bienes esenciales.
El director de la Cámara de España también advierte sobre el efecto del encarecimiento de alimentos y productos energéticos refinados en la economía. La retirada gradual de medidas extraordinarias del Gobierno desde marzo ha incrementado la presión sobre los precios, complicando las decisiones de inversión empresarial en un entorno donde la inflación persiste. Mínguez destaca la importancia de la demanda interna, el consumo privado y la inversión, así como el dinamismo de las exportaciones de servicios turísticas como factores que han impulsado este crecimiento.
En cuanto a las claves del éxito a medio y largo plazo, el experto subraya que el aumento de la productividad es esencial para afrontar los desafíos económicos derivados del envejecimiento de la población. Recomienda que se realicen mayores inversiones en capital físico e intangible, así como en innovación, digitalización y adopción de tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial, junto con la mejora de las capacidades del capital humano.
Sin embargo, Mínguez también menciona varios riesgos que podrían obstaculizar este crecimiento. El enquistamiento de la inflación, que podría ser exacerbado por tensiones geopolíticas, y el estado de las finanzas públicas, donde la ratio de deuda sobre el PIB supera el 100%, son preocupantes. Además, la falta de presupuestos actualizados desde 2023 complica la planificación a largo plazo y la adaptación a nuevas necesidades económicas.
Contexto: La economía española ha enfrentado diversas crisis en los últimos años, incluyendo la crisis financiera de 2008 y la pandemia de COVID-19. A pesar de estos desafíos, se ha observado una recuperación significativa, aunque desigual. Las grandes empresas y sectores, como el turismo, han sido fundamentales en este proceso, mientras que las pequeñas y medianas empresas continúan enfrentando dificultades. La BCE y el Gobierno español han implementado políticas para impulsar el crecimiento, pero la inflación y la deuda pública siguen siendo temas de preocupación para la estabilidad económica futura.