El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener el tipo de interés oficial de referencia en el 2%, una medida que también afecta a los tipos de las operaciones principales de financiación y la facilidad marginal de crédito, que se sitúan en 2,15% y 2,40% respectivamente. Esta decisión, que era esperada por los mercados, reafirma la estabilidad de precios en la eurozona en un contexto de inflación controlada y una economía resiliente.
El BCE ha manifestado que los tipos actuales son adecuados para alcanzar su objetivo de inflación del 2% a medio plazo. A pesar de las tensiones geopolíticas y comerciales, el organismo considera que factores como el bajo desempleo y la fortaleza del sector privado apoyan el crecimiento económico. Sin embargo, el fortalecimiento del euro frente al dólar genera preocupación sobre la posibilidad de un recorte de tipos en el futuro, dado que podría impactar en la inflación importada.
A pesar de este contexto, el BCE no prevé cambios inmediatos en su política monetaria y seguirá supervisando de cerca la evolución de la divisa única. La entidad, liderada por Christine Lagarde, enfatiza que no se compromete a seguir una senda de tipos de interés específica en el futuro cercano.