La inflación en la eurozona se ha moderado al 1,7% en enero, por debajo del objetivo del 2% marcado por el BCE. Esta disminución se atribuye principalmente a la caída de los precios de la energía. En su primera reunión de 2026, el Banco Central Europeo ha decidido mantener los tipos de interés oficiales en el 2% por quinta vez consecutiva, consolidando así la pausa monetaria iniciada en el verano pasado.
La política monetaria del BCE, tras un ciclo de recortes que llevó el tipo de depósito del 4% al nivel actual, se encuentra en una zona considerada cercana a la neutralidad. Además de la tasa de depósito, el tipo aplicable a las operaciones principales de financiación permanece en el 2,15%, mientras que la facilidad marginal de crédito se mantiene en 2,40%.
El BCE asegura que este nivel de tipos es adecuado para controlar la inflación sin perjudicar la actividad económica, y seguirá tomando decisiones basadas en datos económicos futuros. La reciente revalorización del euro frente al dólar también actúa como un freno a la inflación, aunque puede afectar la competitividad de las exportaciones de la región.