La cumbre extraordinaria de la Unión Europea en Bruselas se centró en la situación de Groenlandia y las relaciones con Estados Unidos, tras la retirada de la amenaza de aranceles por parte de Donald Trump. Con la presión comercial aliviada, los líderes europeos reafirmaron su apoyo a Dinamarca y Groenlandia en un contexto de creciente interés de Washington por la región.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó la necesidad de aumentar las inversiones en el Ártico y mejorar la seguridad en la zona, subrayando que la gestión de estos asuntos debería realizarse a través de la OTAN. Además, reconoció que la UE no ha dedicado suficientes recursos a esta área crítica.
Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, insistió en que Dinamarca es un estado soberano y que no se puede negociar la soberanía sobre Groenlandia, aunque está dispuesta a dialogar con Estados Unidos sobre la cooperación en la región. La cumbre también abordó la necesidad de una presencia más fuerte de la OTAN en el Ártico, un consenso compartido entre los líderes presentes.