A pesar de las políticas controvertidas del presidente Donald Trump, la economía estadounidense ha mantenido un crecimiento notable, alcanzando un aumento del 2,1% en 2025. Mientras que otros países desarrollados como Reino Unido, Francia y Alemania apenas lograron crecer un 1%, la producción de EE. UU. ha superado las expectativas, sorprendiendo a los analistas que anticipaban un colapso económico.
Desde que Trump asumió la presidencia en enero de 2025, los mercados bursátiles han marcado récords históricos, a pesar de las políticas de deportaciones masivas y tensiones comerciales. Esta situación ha llevado a cuestionar la eficacia de las políticas del presidente, sugiriendo que podrían no ser tan perjudiciales como se pensaba inicialmente.
Uno de los impulsores clave de este crecimiento ha sido la inversión en inteligencia artificial, que alcanzó más de 350.000 millones de dólares en 2025, y se espera que llegue a 700.000 millones de dólares en 2026. Este auge ha generado un crecimiento en el gasto en tecnología, contribuyendo casi un punto porcentual al aumento del PIB.