El impacto de la selección del astronauta Harrison H. “Jack” Schmitt en la misión Apolo 17 marcó un hito en la historia de la exploración lunar. Schmitt, que se unió a NASA en junio de 1965, fue el único científico seleccionado específicamente para una misión de alunizaje, lo que lo distingue de otros astronautas que, a pesar de tener formación técnica, no fueron elegidos con ese criterio.
Antes de su carrera como astronauta, Schmitt era geólogo en el equipo de Astrogeology del Flagstaff Science Center, donde realizó investigaciones sobre la Luna y lideró proyectos relacionados con la geología de campo lunar. Su experiencia previa le otorgó un conocimiento profundo del satélite, lo que influyó en la recolección de datos durante la misión.
Además de participar en el vuelo, Schmitt organizó el entrenamiento científico para otros astronautas del programa Apolo y estuvo involucrado en el desarrollo de hardware y procedimientos para las exploraciones en la superficie lunar. Su contribución ha sido fundamental para el entendimiento geológico de la Luna y su influencia perdura en la ciencia actual.