El Senado ha aprobado una moción del Grupo Parlamentario Popular que exige la derogación inmediata del cierre de la central nuclear de Almaraz, situada en Cáceres. Esta decisión busca evitar lo que los senadores del Partido Popular, como Mónica Grados y José Antonio Monago, consideran un grave impacto en la economía y la sociedad de Extremadura y de España en general.
Durante el debate, Grados destacó que la planta genera cerca de 4.000 empleos directos e indirectos y representa aproximadamente el 5% del PIB extremeño. Además, subrayó que Almaraz cubre el 7% de la demanda eléctrica anual del país, lo que la convierte en un pilar fundamental para la atracción de inversiones industriales en la región.
Monago, por su parte, criticó al Gobierno socialista por seguir un calendario energético que, a su juicio, carece de fundamentos técnicos. Alertó que el cierre de la central tendría repercusiones negativas, como el encarecimiento de la factura eléctrica y la reducción de la competitividad industrial, afectando directamente a las familias del Campo Arañuelo.