La impresión 3D ha evolucionado más allá de su uso en prototipos, convirtiéndose en una herramienta accesible para aficionados y creadores que pueden fabricar objetos complejos desde sus hogares. Sin embargo, el desarrollo de tecnologías asociadas, como armas, ha generado un intenso debate sobre sus implicaciones y límites. Recientemente, un vídeo de Alisher Khojayev ha reavivado estas discusiones al mostrar un prototipo de un sistema que recuerda a lanzadores de misiles antiaéreos.
Este proyecto consta de tres componentes interconectados: un lanzador, un proyectil que incorpora muchos elementos impresos en 3D, y un nodo adicional con cámara para mejorar el seguimiento. Khojayev presenta su creación como un sistema coordinado que utiliza una red inalámbrica para gestionar el flujo de datos entre sus partes.
El funcionamiento del sistema comienza con la conexión del lanzador a un ordenador de control mediante WiFi. Este dispositivo analiza los datos y calcula la trayectoria del proyectil, que luego se une a la red para recibir instrucciones de orientación. La tecnología emplea microcontroladores ESP32 y diversos sensores, como GPS y barómetros, para evaluar variables críticas como velocidad y posición.