Durante la Guerra Fría, Estados Unidos llevó a cabo una operación secreta conocida como Proyecto Azorian para recuperar el submarino soviético K-129, hundido a más de 5.000 metros en el océano Pacífico. Este submarino transportaba misiles nucleares y tecnología crítica, lo que lo convertía en un objetivo estratégico crucial en un contexto de paridad nuclear entre superpotencias.
La misión se inició en 1968 tras la desaparición del K-129, que, según ciertos informes, se hundió debido a un fallo mecánico. La Unión Soviética suspendió la búsqueda tras dos meses, mientras que Estados Unidos continuó con su plan, que se mantuvo en secreto durante años, conocido solo por un pequeño grupo del Gobierno.
Los marineros estadounidenses, a bordo de un gran barco, llevaban a cabo trabajos aparentemente rutinarios, mientras varios buques soviéticos monitoreaban su actividad. Esta operación, una de las más inusuales de la Guerra Fría, buscaba obtener información vital de un submarino que se creía irrecuperable.