La invasión rusa a Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022, provocó una crisis humanitaria y afectó la disponibilidad de materias primas, incluyendo petróleo y gas, debido a las sanciones impuestas por Occidente. Este conflicto ha desencadenado una guerra económica mundial, caracterizada por un notable aumento de la inflación y un incremento del endeudamiento global.
En el último año, durante el mandato de Donald Trump, se impusieron aranceles que ralentizaron el comercio internacional, marcando la segunda fase de esta guerra. En la actualidad, se enfrenta a nuevas amenazas de invasión en regiones estratégicas como Venezuela y Groenlandia, mientras que la competencia entre Estados Unidos y China por la hegemonía global se intensifica.
China, bajo el liderazgo de Xi Jinping, logró un crecimiento del 5% en 2025 y un superávit de 1,2 billones de dólares en exportaciones tecnológicas, a pesar de las restricciones. Su enfoque en energías renovables contrasta con la continua dependencia de Estados Unidos en los recursos fósiles, beneficiándose de un acceso eficiente a fuentes energéticas tradicionales.