La situación de Rodalies sigue deteriorándose, con un aumento en los problemas de infraestructura ferroviaria y una nueva postergación en los plazos para alcanzar la normalidad. Este escenario, ya crítico, refleja décadas de abandono en el sistema de transporte que ha generado un creciente malestar social en Cataluña.
Los ciudadanos, que han cambiado su voto entre diversas opciones políticas en búsqueda de soluciones, no han visto mejoras significativas. La falta de acción ha llevado a un deterioro que podría tener repercusiones económicas importantes, afectando las cuentas públicas en el futuro. Los problemas en las infraestructuras no son aislados, ya que también se observan debilidades en otros sectores, incluyendo la sanidad y la construcción de vivienda pública.
El contexto es alarmante, ya que el país se enfrenta a un posible estado de crisis debido a múltiples factores, como el déficit en pensiones y el impacto del cambio climático. A nivel europeo, otros países también enfrentan desafíos similares, como Alemania y Francia, lo que indica que la crisis no es exclusiva de España.