La red de Rodalies en Catalunya se enfrenta a un deterioro significativo que afectará su capacidad de servicio durante varios años. Las obras necesarias para mejorar la infraestructura no se concluirán hasta el año 2030, y su ejecución se verá limitada por un futuro plan que podría abarcar de 2031 a 2040.
La situación recuerda a los problemas vividos en 2007, cuando las obras del AVE a Barcelona generaron protestas que impulsaron el movimiento independentista. En ese momento, tanto el PSC como el PSOE enfrentaron un rechazo masivo por parte de la ciudadanía.
El PSC se enfrenta a varios desafíos para abordar la crisis actual. Uno de los más relevantes es su falta de claridad sobre las necesidades del sistema ferroviario, a pesar de la reciente aprobación de la Estrategia ferroviaria de Catalunya. Además, el partido ha sido criticado por no haber denunciado adecuadamente el déficit fiscal que padece la comunidad, resultado de la infrainversión del Estado.
El Govern también ha aceptado un traspaso de competencias que limita su capacidad para influir en la calidad del servicio ferroviario, a pesar de ocupar la presidencia del consejo.