El deshielo en el Ártico está permitiendo el acceso a recursos naturales cruciales y modificando las rutas marítimas, lo que impacta en el comercio global. En enero de 2026, Groenlandia registró su enero más cálido, con temperaturas en Nuuk superando en 7,8 °C la media habitual. Este fenómeno no es aislado, ya que se ha documentado un aumento acelerado del calentamiento en la región, afectando también otras áreas del Ártico.
Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, ha reafirmado su interés en la anexión de Groenlandia, un territorio estratégico de Dinamarca. Además de su riqueza en tierras raras, la ubicación de Groenlandia ofrece un punto de vigilancia clave en el Atlántico Norte. La apertura de nuevas rutas, similar a una "Ruta de la seda" polar, ha llevado a la competencia entre China, Estados Unidos y Rusia por el control de estas áreas.
La situación geopolítica se complica aún más con la presencia de submarinos nucleares visibles debido al deshielo. Este cambio no solo tiene repercusiones económicas, sino que también eleva las tensiones militares en la región, donde la seguridad se convierte en una preocupación principal.