La red ferroviaria española ha experimentado un aumento alarmante en la mortalidad, acumulando un total de 154 muertes entre 2003 y 2023, lo que representa el 19,2% de todas las víctimas mortales en la Unión Europea. Este preocupante dato se ha visto agravado recientemente por dos accidentes trágicos en Adamuz y Gelida, que han dejado más de 40 fallecidos y numerosos heridos.
El choque en Adamuz, que involucró a un tren de larga distancia y un convoy de alta velocidad, es considerado uno de los más graves en la historia del ferrocarril español. Solo dos días después, un descarrilamiento en Gelida resultó en la muerte de un maquinista en prácticas. Ambos incidentes, ocurridos en un corto periodo de tiempo, no solo han impactado a la sociedad española, sino que también incrementarán las estadísticas de mortalidad que se actualizarán próximamente.
A pesar de no contar con la mayor red ferroviaria de Europa, España ha visto un repunte en la tragedia ferroviaria, rompiendo una tendencia de mejora en la seguridad observada en la última década. Los datos de la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea y Eurostat subrayan la gravedad de la situación, que se complica con la limitación de velocidad impuesta por Adif en un tramo de alta velocidad entre Madrid y Barcelona.