La recuperación de la industria petrolera venezolana podría requerir una inversión cercana a 100.000 millones de dólares, equivalente a su PIB, lo que ha generado dudas entre grandes empresas del sector como ExxonMobil y Shell, que han mostrado reticencias a participar. Actualmente, el precio del barril de petróleo ronda los 60 dólares, mientras que los costes de extracción se sitúan alrededor de 30 dólares, dejando un margen de solo 20 dólares por barril.
Con una producción estimada de 1.000.000 barriles al día, los ingresos diarios alcanzarían 20.000.000 dólares. Sin embargo, el tiempo para recuperar la inversión sería de aproximadamente 13,7 años, sin considerar ganancias adicionales. Esta situación plantea un panorama poco atractivo para inversores, ya que la rentabilidad sería del 0% durante ese periodo.
Además, los riesgos asociados a invertir en Venezuela son significativos, dado el historial de expropiaciones y turbulencias políticas. Las experiencias de otros gigantes como Repsol y ExxonMobil evidencian los desafíos que enfrentan las empresas en el país, lo que añade una capa de incertidumbre al ya complicado escenario de inversión.