Las previsiones para el oro a corto plazo han sido ajustadas a la baja, anticipando que el metal precioso se mantenga en la parte inferior de los rangos recientes. Este cambio se debe a la reevaluación de las expectativas sobre la Reserva Federal y el aumento en los tipos de interés observados en semanas recientes.
Desde finales de febrero, la actividad de los inversores en oro ha mostrado una notable desaceleración. Las entradas en ETF han disminuido drásticamente, registrando en marzo la mayor salida mensual desde 2021. Actualmente, el interés minorista por el oro ha disminuido considerablemente, afectando también al mercado de opciones, donde las volatilidades han caído por debajo del 20% desde picos de casi el 40% en marzo.
A pesar de la caída del interés a corto plazo, las compras por parte de los bancos centrales continúan a un ritmo sólido. A largo plazo, el sentimiento hacia el oro sigue siendo constructivo, sugiriendo que la reciente debilidad es vista como una pausa dentro de la tendencia alcista general del metal.
Por otro lado, la reciente escalada en los precios del petróleo ha llevado a una reevaluación de los rendimientos a corto plazo, con los mercados ya descontando recortes de tipos por parte de la Reserva Federal y considerando la posibilidad de un aumento de 25 puntos básicos en su próxima reunión.