La inversión en inteligencia artificial en Estados Unidos supera notablemente la de China, con cifras que alcanzan hasta 563.000 millones de dólares en los últimos años, combinando aportaciones públicas y privadas. En contraste, China ha acumulado cerca de 165.000 millones de dólares en este mismo periodo, reflejando un enfoque distinto hacia el desarrollo tecnológico.
El sector privado estadounidense ha liderado esta carrera, con fondos de capital riesgo que han invertido entre 168.000 millones y 222.000 millones de dólares en startups de inteligencia artificial, según diversas fuentes. Esto contrasta con la inversión china, que se sitúa en aproximadamente 6.000 millones de dólares, evidenciando una diferencia abismal en el impulso financiero hacia la IA entre ambas potencias.
Mientras las empresas tecnológicas de Estados Unidos dominan el panorama, el gobierno chino ha implementado un plan estratégico para posicionar al país en el ámbito de la inteligencia artificial para el año 2027. La aproximación estatal en China contrasta con el modelo privado estadounidense, dando lugar a rutas de desarrollo cada vez más divergentes.