El año 2026 iniciará sin una nueva Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE), lo que significa que se anticipan pocos cambios significativos en las políticas fiscales durante los primeros meses. El Gobierno está trabajando en un proyecto de Cuentas Públicas que planea presentar al Congreso en el primer trimestre, aunque su aprobación dependerá de la negociación política.
En relación al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), Hacienda considera la posibilidad de mantener la deducción para aquellos que reciben el salario mínimo interprofesional (SMI). Sin embargo, aún no se ha definido una cifra para la revalorización del SMI ni se ha alcanzado un acuerdo con los agentes sociales.
Además, se han prorrogado beneficios fiscales vinculados a la rehabilitación energética de viviendas y a la adquisición de vehículos eléctricos mediante el último Real Decreto-Ley de 2025. También se ha establecido que quienes reciban prestaciones por desempleo no estarán obligados a presentar la Declaración de la Renta si no alcanzan el mínimo requerido, lo que evita un aumento significativo en el número de contribuyentes.
Para las pymes y nuevas empresas, se introducen cambios en el Impuesto de Sociedades, permitiendo que las compañías más pequeñas tributen al 24% y las micropymes entre el 21% y el 22%. Las nuevas empresas beneficiarán de un tipo reducido del 15% durante sus dos primeros ejercicios fiscales.