El Ayuntamiento de Barcelona está considerando un aumento de impuestos para los compradores de viviendas que no residan en la ciudad. Esta medida, propuesta por el primer teniente de alcalde, Collboni, tiene como objetivo abordar la creciente problemática de la vivienda en la metrópoli.
La propuesta se centra en la implementación de un gravamen adicional que podría afectar a los inversores y compradores externos, quienes han sido señalados como parte del problema de la especulación inmobiliaria. Aunque no se han proporcionado cifras exactas sobre el porcentaje de aumento, se espera que la iniciativa genere un debate en el consejo municipal.
El plan busca fomentar que los residentes permanentes puedan acceder a la vivienda a precios más asequibles y contrarrestar el fenómeno del alquiler turístico. La propuesta será discutida en las próximas semanas, y se prevé que sea sometida a votación antes de finalizar el año.