La recaudación por el impuesto de matriculación ha disminuido un 21,5% en el mes de enero, a pesar de que el precio medio de los automóviles ha aumentado. Este descenso se produce en un contexto donde las ventas de vehículos nuevos continúan enfrentando desafíos.
El incremento en los precios de los coches, que afecta a los consumidores, no ha logrado compensar la caída en la recaudación del impuesto. Este impuesto es fundamental para la financiación de las administraciones públicas, y su disminución podría tener repercusiones en el presupuesto estatal.
La situación actual plantea interrogantes sobre la evolución del mercado automovilístico en los próximos meses y cómo las políticas fiscales podrían adaptarse a estos cambios en la recaudación. Las autoridades deberán evaluar el impacto de estas cifras en el sector.