El debate sobre la reforma fiscal en España ha resurgido, pero a menudo se aborda de manera fragmentada, separando la discusión de impuestos del análisis del gasto público y la deuda. Este enfoque ha llevado a un sistema fiscal que enfrenta crecientes tensiones, no por falta de recaudación, sino por la erosión de su marco institucional.
Durante los últimos veinte años, se ha normalizado un déficit presupuestario prolongado y una dependencia de la deuda, con un gasto público que no se evalúa adecuadamente en términos de resultados. La situación se complica al considerar que la financiación del gasto público a través de impuestos complicados puede llevar a los ciudadanos a subestimar su verdadero coste.
El enfoque clásico de la Hacienda Pública resalta que los impuestos son parte de un sistema más amplio que incluye ingresos y gastos, y deben ser evaluados en ese contexto. La reflexión sobre cómo se financia el Estado y los bienes públicos que ofrece es fundamental para entender las implicaciones de la política fiscal actual.