La inflación en España ha alcanzado el 3,3% en marzo, un aumento significativo de un punto en comparación con febrero, cuando se situó en 2,3%. Este incremento se atribuye principalmente al encarecimiento de los combustibles, especialmente la gasolina, que ha llegado a los 1,73 € por litro, con algunos precios superando los 1,90 €. El coste del diésel ha marcado un nuevo récord al situarse en 1,86 € por litro.
El aumento de los precios de los carburantes coincide con el inicio de la Semana Santa, a pesar de las medidas implementadas por el Gobierno para controlar los precios. Este incremento se ha visto agravado por el cierre del estrecho de Ormuz, que ha generado tensiones en los mercados energéticos tras el estallido de la guerra en Irán.
La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, se mantiene en un 2,7%, aunque se anticipa que podría aumentar en los próximos meses debido a los efectos de segunda ronda. Este fenómeno se refiere a los aumentos de precios que afectan a toda la cadena de producción por las subidas en los costes de energía y alimentos.