El precio del petróleo ha experimentado un notable aumento, con el barril de Brent superando los 100 dólares esta semana. Este incremento se ha visto impulsado por recortes de producción en Oriente Medio y la interrupción del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, lo que ha provocado una elevada volatilidad en los mercados energéticos.
Durante la segunda semana de marzo, la incertidumbre geopolítica ha dominado la atención de los inversores, especialmente debido al conflicto entre EE.UU., Israel e Irán. Este recrudecimiento de tensiones ha renovado temores sobre un potencial shock energético global, coincidiendo con un posible aumento de la inflación energética y un enfriamiento del crecimiento económico mundial.
En este contexto, las expectativas sobre políticas monetarias también se están ajustando, con inversores reconsiderando el calendario de recortes de tipos de interés de los principales bancos centrales. Además, el frente comercial ha cobrado relevancia, con EE.UU. y China planeando nuevas negociaciones en París para preparar una reunión entre Donald Trump y Xi Jinping a finales de marzo, en medio de tensiones arancelarias persistentes.