Más de 40 países han acordado coordinarse para reabrir el estrecho de Ormuz, tras una reunión virtual organizada por el Reino Unido. Este encuentro, que no contó con la presencia de Estados Unidos ni de España, se centra en desbloquear el paso de petróleo y gas en la región. La falta de medidas militares concretas ha sido destacada, a pesar de que el presidente francés, Emmanuel Macron, ha calificado de "irreal" la posibilidad de una intervención armada.
La presión sobre la economía europea es inminente; Morgan Stanley advirtió que un posible cierre del estrecho podría llevar a la zona euro a la recesión en el año 2026. El banco ha ajustado su previsión de crecimiento del PIB para la región, bajándolo del 1% al 0,6% con la expectativa de que se restablezca el 80% de la actividad previa al conflicto en un mes.
En paralelo, se han programado dos cumbres adicionales para abordar la reapertura de Ormuz. El Ministerio de Exteriores francés ha anunciado una reunión del G7 y de los países del Golfo Pérsico para la próxima semana, mientras que se llevará a cabo otra cumbre con estrategas militares para desminar la zona y permitir la salida de barcos.