El aumento de precios en los billetes de avión entre Asia y Europa ha alcanzado niveles alarmantes, triplicando su coste debido a las numerosas cancelaciones. Este fenómeno se produce en un contexto donde más del 80% del petróleo y el 90% del gas a nivel global transitan por Asia, un continente que representa el 60% del crecimiento económico mundial.
Corea del Sur, que obtiene aproximadamente la mitad de su electricidad del gas licuado, está tomando medidas drásticas, como reactivar sus centrales térmicas de carbón y acelerar el retorno de reactores nucleares que estaban en mantenimiento. El gobierno de Seúl, tras tres décadas sin establecer un precio máximo para el combustible, ha incrementado la distribución de "vales energéticos" a hogares en situación vulnerable.
Por su parte, el fortalecimiento de la colaboración energética entre Rusia y China se ha consolidado por la guerra contra Irán, como se establece en el reciente plan quinquenal 2026-2030 aprobado en la Asamblea Nacional Popular de Pekín. Este plan incluye la construcción de un gasoducto del Lejano Oriente y el proyecto del Poder de Siberia 2, que duplicará la capacidad del sistema existente.
En Japón, la reapertura de la central nuclear Kashiwazaki-Kariwa se ha retrasado nuevamente por un fallo eléctrico. Este retraso afecta la estrategia de la primera ministra Sanae Takaichi, quien busca revitalizar el sector energético del país tras el accidente de Fukushima.