El 30 de diciembre de 2024, un objeto metálico de aproximadamente 2,5 metros de diámetro y un peso estimado de 500 kilogramos cayó en la zona rural de Mukuku, Kenia, generando preocupación por la basura espacial. La Kenya Space Agency (KSA) lideró un equipo interinstitucional que acordonó la zona y recuperó los restos para su análisis, marcando un hito en la percepción de este problema global.
Dos días después, el 1 de enero de 2025, la KSA comunicó que los análisis preliminares indicaban que el fragmento era un anillo de separación de un vehículo de lanzamiento, aunque no se pudo asociar a un cohete específico. Este hallazgo dio inicio a una investigación bajo los marcos legales internacionales que regulan la actividad espacial.
El caso ha suscitado interpretaciones en los medios, y se ha señalado que el Gobierno de Kenia podría estar considerando una reclamación de compensación hacia India, sugiriendo una posible conexión con una misión espacial. Sin embargo, la KSA desmintió esta vinculación el 3 de enero de 2025, enfatizando que el incidente es aislado.