El conflicto en Oriente Medio está generando una grave crisis en el mercado petrolero, con el director ejecutivo de Saudi Aramco, Amin Nasser, advirtiendo que la situación podría tener efectos "catastróficos" si la guerra con Irán se prolonga. En declaraciones a Bloomberg, Nasser describió esta crisis como la mayor que ha enfrentado la industria del petróleo y gas de la región.
Saudi Aramco está intentando desviar el petróleo hacia una ruta alternativa que evite el estrecho de Ormuz, aunque enfrenta limitaciones de capacidad que impiden exportar las cantidades habituales. La compañía puede bombear hasta 7 millones de barriles diarios a través de un oleoducto hacia el oeste, y planea aumentar la producción a ese nivel en los próximos días, destinando aproximadamente 2 millones de barriles diarios a refinerías nacionales en la zona de Yanbu.
Además, Aramco ha tenido que cerrar su mayor refinería en Arabia Saudita tras un ataque con drones, aunque está trabajando para restablecer su operatividad. Nasser también mencionó que, a pesar de no utilizar ciertos crudos más pesados por ahora, la empresa está empleando su red global de almacenamiento para satisfacer la demanda del mercado.