El Estrecho de Ormuz, vital para el comercio energético mundial, enfrenta una nueva presión debido a tensiones geopolíticas. Este paso, que conecta Irán y Omán, es crucial, ya que por él transita aproximadamente el 20% del suministro global de petróleo y una cuarta parte del comercio internacional de gas natural.
Este lunes, al abrir los mercados en Asia, se espera que el precio del crudo reaccione ante la incertidumbre. Analistas advierten que si la situación se prolonga, el precio del petróleo podría superar los 100 dólares por barril. La OPEP+ ha aumentado su producción en 206.000 barriles diarios, pero el mercado aún no ha valorado adecuadamente el riesgo asociado a la seguridad en esta vía crucial.
Actualmente, decenas de barcos permanecen en espera en ambas orillas del estrecho, mientras se informaba a través de radio que el tránsito no era seguro. Aunque los datos GPS indican congestión, no se ha declarado un cierre total. Sin embargo, un eventual bloqueo tendría repercusiones inmediatas en la economía global y en la propia economía iraní, que depende en gran medida de estas exportaciones.