La Comisión Europea ha autorizado a España la implementación de un mecanismo antiapagones, que costará 900 millones de euros anuales, sumando un total de 9.000 millones de euros durante su duración de diez años. Esta decisión se produce tras el apagón masivo que afectó a gran parte de la península ibérica en abril del año pasado.
El sistema permitirá compensar a las empresas energéticas para que incrementen su producción y realicen inyecciones de electricidad en el mercado, así como a grandes industrias para que disminuyan su consumo cuando sea necesario. Estas inyecciones se regularán mediante subastas, y su coste repercutirá en las facturas eléctricas de los consumidores.
Valdis Dombrovskis, comisario de Economía, destacó la importancia de contar con un suministro eléctrico seguro en toda Europa y aseguró que este mecanismo es una medida “necesaria” y “proporcionada”. Además, se establecen salvaguardias para evitar un aumento excesivo de precios para los consumidores y distorsiones en la competencia.